Fechas señaladas

Algunas ideas ‘hygge’ para disfrutar de la Navidad

El hygge es un concepto y una filosofía de vida que promueve la búsqueda de la felicidad y el bienestar a través de la sencillez de las pequeñas cosas cotidianas. Esta idea de paz interior proviene de Dinamarca, donde llevan practicando el hygge desde hace varios siglos. Además de una actitud personal, está muy ligado al entorno y el ambiente, por eso en decoración el estilo hygge le da importancia a los colores suaves y neutros, a los materiales naturales, al minimalismo y a la luz, todo ello combinado para crear espacios destinados sencillamente a pasar un rato agradable.  Ya que estas Navidades vamos a pasarlas en petit comité, ¿por qué no aprovechar para incorporar esta filosofía danesa y convertir nuestras veladas en las más acogedoras del mundo? Aquí te dejamos algunas ideas. 

Luces

La iluminación es muy importante, no solo en el hygge, sino en cualquier entorno, ya que afecta al estado de ánimo más de lo que podemos imaginar. Aquí, para crear un ambiente muy confortable, tenemos que perseguir un objetivo claro: simular esa luz dorada tan especial del atardecer, un poco ante de que se ponga el sol. Eso es lo que aconseja Meik Wi-King, autor de The Little Book of Hygge y CEO del Happiness Research Institute en Copenhague. Así que podemos enloquecer con las velas sin miedo a que sea excesivo, porque además se dice que reducen considerablemente el estrés. La recomendación es encender como mínimo 5 velas juntas, para que creen un efecto de burbuja de luz. No tienen por qué ser velas tradicionales, se pueden utilizar velas con led, jarras de luz, guirnaldas… Y se pueden colocar en los rincones, en la repisa de las ventanas, en las estanterías…

Chocolate caliente con vino

Otro imprescindible del hygge son las bebidas calientes. Y ya que estamos, te proponemos una receta diferente y especial: chocolate caliente con vino.

Ingredientes

  • 2 tazas de leche vegetal
  • ½ taza de vino tinto 
  • Endulzante al gusto 
  • 2 cucharadas de cacao puro en polvo
  • El interior de 1/3 de vaina de vainilla
  • Una pizca de canela
  • Una pizca de ralladura de naranja 
  • Una pizca de cardamomo

Preparación

Calentamos la leche en una cacerola junto a las especias, la ralladura de naranja y el azúcar, y disolvemos el cacao, procurando que la leche no llegue a hervir. Agregamos el vino y dejamos que se caliente, de nuevo, sin que alcance el punto de ebullición. Y ya está, servimos en tazas bonitas y decoramos con unos copos de canela o chili. 

Buen rollo y armonía

Como decíamos, el hygge no solo es crear un ambiente cómodo y agradable, también es una actitud, así que si nos vamos a reunir con varias personas, haremos el esfuerzo de evitar temas polémicos que puedan generar crispación. La armonía y la paz no viene sola, hay que buscarla y crearla. Queda prohibido pensar en trabajo,  enumerar problemas o soltar retahílas de quejas. Por supuesto, también dejaremos atrás las prisas y los móviles, o cualquier dispositivo electrónico que impiden esa conexión social y ese disfrute del momento que estamos buscando. 

Comodidad

El hygge no es posible sin ropa cómoda, es un concepto opuesto a la etiqueta. Aunque el objetivo es disfrutar del instante y la compañía, no podemos negar que hay elementos materiales que ayudan. Así que podemos pedir a nuestros invitados que dejen en casa sus corbatas y sus tacones, y vengan con su ropa más suave, holgada, cómoda y calentita. Incluso podemos proporcionarles unas zapatillas o invitarles a descalzarse, sentarse sobre la alfombra o en cojines sobre el suelo y, en definitiva, hacer que se sientan como en su propia casa. 

Disfrutar conscientemente

El hygge tiene mucho de mindfulness. Esto significa que hemos de ser capaces de identificar esa sensación de bienestar y disfrutarla con consciencia, atrapando cada instante y viviendo el ahora. Por su puesto, esto es algo que deberíamos aplicar a otros aspectos de nuestra vida, pero si adquirimos el hábito de reservarnos un momento hygge cada día, por breve que sea, nuestro nivel de felicidad aumentará. Esto lo saben bien los daneses, que por algo son vecinos de Papa Noel. 

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